Albamonte Ristorante es una demostración de que las crisis pueden ser oportunidades: este local nació cuando un grupo de personas decidieron asociarse tras el cierre del restaurante donde trabajaban. Años más tarde, al finalizar esa sociedad, en 1996, Antonio Iannone dejó el proyecto en manos de su esposa, María Inés, y de su hijo Sergio. Hoy, Sergio, junto a su esposa Claudia y su hija Micaela, son la cara visible de esta cantina de Chacarita.
Albamonte es un bodegón ítalo-argentino, donde lo importante es la comida y el encuentro. Las clásicas sillas Thonet, las mesas con manteles blancos y el clima cálido construyen un ambiente familiar en el que conviven abuelos, hijos, nietos y bisnietos, generaciones que vuelven una y otra vez. Sus dueños aseguran que los distingue el respeto a la calidad: excelente materia prima, platos elaborados en el momento y cocineros que llevan décadas preparando recetas que conservan el mismo sabor desde el inicio.
Rico y abundante
La carta es amplia y generosa, con clásicos de la cocina porteña e italiana. Se destacan las pastas caseras, el churrasquito de cerdo al verdeo, el chivito a la provenzal, pescados y mariscos frescos —especialmente las trillas fritas—, además de ranas y caracoles.
Albamonte es también un lugar de Buenos Aires donde se pueden disfrutar pizzas a la piedra cocidas en horno a leña. Para el final, el merengue con crema Chantilly o dulce de leche, el panqueque y el tiramisú son los favoritos de la casa.